Mira al cielo desde su ventana. Se le antoja un lienzo azul cobalto perforado por un finísimo punzón, que ha dejado unas motas blancas titilantes en su superficie. Una hermosa noche sin luna, oscura como su propia existencia.
Le gusta la oscuridad, piensa que es su única amiga. Nadie puede verle y sentir lástima por él. Él tampoco puede ver a nadie, y por tanto su yo interior no le grita cuán perfectos son los demás comparados consigo mismo. En las noches sin luna, en las calles sin luz, se siente igual a los otros, y en paz. La luz para él significa inferioridad.
Cierra la ventana y vuelve al interior de su vivienda. Todo está a oscuras; pero conoce la ubicación de sus escasas posesiones al dedillo. No tropieza ni una sola vez en su camino hacia el lavabo.
Sus dedos rozan el interruptor de la luz, dudan, tiemblan. Su corazón late con ansiedad, su respiración se hace ágil. Pero es una prueba a la que debe enfrentarse, y lo sabe. Acciona el interruptor de la luz, y el aseo se llena de una luz clara y diáfana. Tembloroso, alza los ojos desde el suelo embaldosado hasta el espejo que hay sobre el lavabo, y se obliga a mirar su rostro. Tiene la piel suave y tersa, inmaculada, salvo por la leve barba de dos días que le ha crecido. No hay ni una sola quemadura en su rostro.
Su hijo murió en el incendio que había provocado jugando con cerillas. Su mujer murió asfixiada al tratar de salvarle. Pero él fue incapaz de hacer otra cosa que no fuera mirar. Desde entonces desea tener el cuerpo quemado.
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aguilar
5 oct 2005 | 02:40 PM
Otro microrelato que me gusta. El final chocante, la descripción de alguien tan patético, tan deprimido.
Hasta me sentia identificado hasta que has dicho lo de la barba de 2 días. :-P (la mia es de 2 meses)
La imagen final es simplemente chocante, y logra el efecto deseado: el desconcierto del lector. Esperaba que el quemado, mutilado o desfigurado fuere el protagonista.
cathan
5 oct 2005 | 09:17 PM
Muy cortito pero muy bueno. Felicidades :) Lo que pasa es que nos das con una piedra en la frente. Si te pones aunque sea un poco en la piel de ese pobre hombre lo pasas muy mal. Pero bueno, mola. Tiene su mérito en un relato de sólo 5 párrafos.